Amnesia selectiva: trauma disociativo o memoria TDAH

Olvidas cosas importantes de tu pasado y no sabes si es trauma o TDAH. La diferencia entre disociación y memoria de trabajo está en los detalles.

No recuerdas tu infancia.

O sea, recuerdas trozos. Fragmentos sueltos. Tu cumpleaños de los siete, pero no el de los ocho. La cara del profesor de mates, pero no su nombre. Una discusión fuerte en casa, pero no lo que pasó después.

Y la gente a tu alrededor recuerda todo. Se acuerdan de lo que dijiste en segundo de la ESO, de aquel viaje, de aquella noche. Tú les miras como diciendo "¿eso pasó?". Y ellos te miran como diciendo "¿cómo no te acuerdas?".

Buena pregunta. ¿Cómo no te acuerdas?

Hay dos posibilidades. Y se parecen tanto por fuera que distinguirlas sin ayuda profesional es prácticamente imposible.

¿Es tu cerebro protegiendo o tu cerebro despistando?

Cuando hay trauma, especialmente trauma repetido en la infancia, el cerebro tiene un mecanismo de defensa brutal: desconectar. Literalmente apaga el acceso a ciertos recuerdos porque procesarlos sería demasiado doloroso. No es que hayas "decidido" olvidar. Es que tu sistema nervioso decidió por ti que era mejor no recordar.

Eso es disociación. Y es un mecanismo que, en su momento, probablemente te salvó. El problema es que ahora, de adulto, sigues sin acceso a partes enteras de tu historia. Y no sabes si son partes importantes o no. No sabes si ahí dentro hay algo que explique cosas de tu presente.

Ahora bien. En el TDAH, la memoria también funciona de forma errática. Pero por razones completamente diferentes.

La memoria de trabajo en el TDAH es como una pizarra pequeña en un aula enorme. Caben cuatro cosas. Y cada vez que entra una nueva, se borra una vieja. No hay selección, no hay prioridad. Se borra lo que se borra. A veces se borra la lista de la compra. A veces se borra una conversación importante que tuviste ayer.

Y la memoria a largo plazo tampoco se salva. Porque para que algo pase de la memoria de trabajo a la memoria a largo plazo, necesitas atención sostenida en el momento de la experiencia. Si tu atención estaba en otro sitio (que en el TDAH es casi siempre), el recuerdo nunca se consolidó bien. No es que lo hayas olvidado. Es que nunca llegó a grabarse del todo.

¿Cómo distinguir una cosa de la otra?

Aquí va una pista que a mí me ayudó a entenderlo.

En el trauma disociativo, los huecos de memoria suelen estar concentrados alrededor de experiencias emocionalmente intensas. No te acuerdas de la época en la que tus padres se separaron. No te acuerdas del colegio donde pasó aquello. Los huecos tienen un patrón emocional, aunque no siempre sea obvio.

En el TDAH, los huecos son aleatorios. No te acuerdas de la cena de ayer, pero te acuerdas con detalle absurdo de un dato inútil que leíste a las tres de la mañana hace dos años. No hay patrón emocional. Es caos puro.

Y luego está la tercera opción, que es la que nadie quiere escuchar: pueden ser las dos cosas a la vez. Puedes tener TDAH que te hace olvidar de forma errática, Y trauma que te hace olvidar de forma selectiva. Y separar qué hueco es de qué origen es un trabajo que necesita un profesional, no un artículo de internet.

Esto no es para que te autodiagnostiques. Es para que dejes de asumir que "es que soy despistado" cuando hay señales emocionales intensas que podrían estar contándote otra historia.

¿Y qué haces con esto?

No ignores los huecos. Ni los normalices. Y, sobre todo, no dejes que nadie los normalice por ti.

"Es que tienes mala memoria" es una de esas frases que la gente suelta sin pensar. Y tú la aceptas, porque encaja. Porque es más cómodo asumir que tienes mala memoria que plantearte por qué hay años enteros de tu vida que parecen borrados.

Si hay partes de tu pasado que simplemente no existen en tu memoria, y especialmente si esas partes coinciden con épocas difíciles, habla con un profesional. Un psicólogo que entienda tanto trauma como TDAH puede ayudarte a mapear qué es qué.

Porque la respuesta cambia el tratamiento. Si es memoria TDAH, se trabaja con sistemas de apoyo externos y, en algunos casos, medicación que ayude a mejorar la atención (y por tanto, la consolidación de recuerdos). Si es disociación traumática, se trabaja con terapia de procesamiento como EMDR o terapia de exposición. Y si es ambas, se trabajan las dos. Pero necesitas saber qué está pasando realmente antes de actuar.

No es un detalle menor. Es la diferencia entre poner una tirita y curar la herida. Y tu historia merece más que una tirita.

Si llevas tiempo preguntándote por qué tu memoria funciona así, el primer paso es entender cómo funciona tu cerebro. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. No es un diagnóstico, pero puede darte la claridad que necesitas para dejar de asumir y empezar a investigar.

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